Museo de Sitio Tlatelolco

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Museo de Sitio Tlatelolco 2017-06-08T15:38:09+00:00

Este museo te invita a conocer y divertirte recorriendo la historia de Tlatelolco narrada desde la arqueología. Aquí descubrirás más de 400 piezas que fueron halladas a lo largo del siglo XX en lo que fue la ciudad prehispánica de México Tlatelolco: su Recinto Ceremonial y sus barrios. La historia se complementa con audios, videos, interactivos y nuevos aportes de investigación desde diferentes disciplinas, como la química, la restauración y la medicina que aportan nuevas miradas sobre la historia prehispánica y virreinal de Tlatelolco.

INFORMACIÓN PARA LA VISITA

  • Ricardo Flores Magón 1 Co. Nonoalco Tlatelolco C.P. 06995

  • Martes a domingo de 10 a 18 hrs.

  • $30.00
    50% de descuento con credencial vigente a:
    Estudiantes y maestros, jubilados IMSS e ISSSTE
    Miembros INAPAM
    Vecinos U.H. Nonoalco-Tlatelolco (presentar IFE)
    Menores de 6 años no pagan
    Domingos entrada libre.

     

HISTORIA DE TLATELOLCO

Actualmente lo que conocemos de Tlatelolco es su historia como ciudad mexica, es decir, su desarrollo en el período posclásico (1200- 1521 d.C.) con el asentamiento de los mexica tlatelolcas. No obstante, las investigaciones  arqueológicas e históricas han permitido conocer que había población en esta zona desde antes de la era cristiana y que hubo grupos teotihuacanos y de filiación tolteca, al menos de forma esporádica.

Según lo que narra la Tira de la Peregrinación, los mexicas salieron de un lugar mítico llamado Aztlán y vivieron en diversos asentamientos antes de arribar al lugar que su dios tenía seleccionado para ellos. La historia nos cuenta que en el lugar donde los mexicas encontraran un águila posada en un nopal devorando una serpiente establecerían su ciudad y eso ocurrió en un sitio llamado Tzoltzallan Acatzallan.

No obstante, las fuentes históricas no coinciden al narrar la separación en dos ciudades, Tlatelolco y Tenochtitlan, ni en las causas de su separación. Se puede considerar que existen tres versiones: la oficial, que señala un primer asentamiento en Tenochtitlan y la separación de un grupo con la posterior fundación de Tlatelolco, el establecimiento más antiguo de la ciudad tlatelolca o la fundación simultánea de ambos sitios.

Esta ciudad fue independiente desde su establecimiento hasta el año 1473 d.C., cuando perdió una guerra contra los mexica tenochcas. Desde ese momento estuvo gobernada por cónsules, siendo el último Cuauhtémoc. Su característica principal fue el gran mercado, establecido tras las guerras tepanecas en el año 1431 d.C., espacio que por su organización y diversidad asombró a los conquistadores europeos en el siglo XVI.

La versión oficial señala que Tenochtitlan se establece en el año 1325 d.C. y  Tlatelolco en 1337 ó 1338 d.C. debido a una división del grupo, pero ni esta propuesta ni las anteriormente mencionadas han podido ser corroboradas hasta el momento con datos arqueológicos.

Una de las narraciones sobre el origen de Tlatelolco, la que justifica la elección del lugar sagrado de este grupo, fue documentada por Fray Juan de Torquemada, quien cuenta que la población no cabía en la isla de Tenochtitlan y vivía oprimida por los grupos de tierra firme, además de tener sus propios problemas internos. En estas condiciones un día, viendo hacia el cielo, algunos mexicas observaron hacia el norte un remolino que nacía dentro de un tular y al dirigirse al sitio descubrieron una plataforma de arena donde había un escudo, una flecha, un macuáhuitl y una lanza junto con una culebra enroscada en el origen del remolino. Allí decidieron fundar la ciudad de Tlatelolco.

De acuerdo con las investigaciones de Robert Barlow la ciudad se estableció en un montículo redondo de arena y por esta razón fue denominado Xaltelolco “el lugar redondo de la arena” o Tlatelolco “el tlatel redondo”. Este asentamiento fue conocido con varios nombres, siempre en referencia con su composición arenosa y su situación de islote: Tlatilolco Xaliyácac, “nariz de arena”, Xaltilolli, “punto arenoso”, Xaltelulli, “montículo de arena” y Xilliyácac, “nariz arenosa”. El arqueólogo Salvador Guilliem menciona que fue denominado posteriormente Tlatelolco, el lugar de la plataforma, y la Dra. Perla Valle sugiere el lugar del montón de arena hecho a mano, ambos nombres relacionados con el crecimiento de la superficie de tierra sobre el lago.

En relación con el topónimo, existen muchas representaciones que de nuevo enfatizan su forma de islote, la existencia de una plataforma y la presencia de arena. Una de ellas incorpora además elementos que permiten la lectura del nombre de la ciudad: tla-TLATEL-ko, cuya transcripción es Tlatel[ol]ko

A la llegada de los conquistadores españoles Tlatelolco era una ciudad secundaria y es probable que por esto ellos concibieran ambos espacios mexicas como una sola ciudad.

Después del encuentro entre Moctezuma y Cortés ocurrido el 8 de noviembre de 1519 y la visita a Tlatelolco el día 15 del mismo mes, a pesar del cautiverio del tlahtoani la situación se mantuvo en relativa calma. No obstante,  un ataque contra los mexicas en la sede tenochca desencadenó los enfrentamientos que culminaron con la toma de la ciudad para el mes de julio de 1521 y la captura del último tlahtoani, Cuauhtémoc, tras una resistencia de prácticamente tres meses, el 13 de agosto de 1521.

Al culminar la conquista militar, la ciudad mexica se convirtió en pueblo de indios y adquirió el nombre de Santiago Tlatelolco. Se mantuvo como un espacio regido por autoridades indígenas que se adaptó al nuevo sistema de gobierno y fue sede de la orden franciscana. Ésta además del conjunto religioso impulsó el Imperial Colegio de  la Santa Cruz, institución que se dedicó a la educación superior para nobles indígenas.

Tlatelolco mantuvo su identidad y se organizó como una parcialidad durante el virreinato. En el siglo XIX albergó la Cárcel de la Ciudad de México, edificios aduanales, talleres y vías de los ferrocarriles, instalaciones que en el transcurso del siglo XX y tras la incorporación de la parcialidad a la Ciudad de México, se fueron transformando y dieron paso al desarrollo urbano moderno, caracterizado sin embargo, por la convivencia de los tres tiempos de la historia de México: el prehispánico, el virreinal y el actual.

PROYECTO CEREBRO Y ARTE

El Museo de Sitio Tlatelolco te invita a participar en el proyecto “Cerebro y Arte”, donde podrás contribuir a profundizar  el conocimiento acerca de cómo nuestro cerebro percibe el arte visual en la pintura mural prehispánica.

¿Cómo percibe el arte nuestro cerebro?

Uno de los recursos que utiliza nuestro cerebro para percibir una imagen es la percepción visual. Ésta se genera mediante la información que llega a nuestros ojos y se transforma en impulsos eléctricos que son captados por los circuitos neuronales de la visión. Estos circuitos procesan la información de formas, luminosidad, colores, contrastes, texturas, profundidades y movimientos, la cual posteriormente es interpretada para generar respuestas de conducta y emociones que a su vez son enriquecidas por la experiencia previa y los estados de ánimo.

¿Por qué utilizar  la pintura mural prehispánica en este estudio?

La pintura mural prehispánica nos interesa por la diversidad de formas y situaciones que fueron ilustradas usando contrastes entre colores oponentes. La conjunción de los trazos y los contrastes activan selectivamente nuestras neuronas visuales y con ello podemos hacernos preguntas científicas de alcance universal acerca de cómo el arte visual afecta a nuestra percepción y genera emociones.

¿Cómo puedes participar?

La participación es voluntaria y los datos que nos proporciones son confidenciales. Primero es importante que contestes un breve cuestionario que nos proporcionará información complementaria necesaria para interpretar la experimentación. Luego te pediremos que te coloques un gorro con electrodos que nos ayudará a captar las señales eléctricas de tu cerebro frente a la proyección de una serie de imágenes de arte visual. Finalmente te pediremos que valores esas imágenes.

¡Ven, experimenta y descubre!

¡CONTIGO LA CIENCIA AVANZA!